6 feb. 2008

Sin futuro
Libertad no existe en el mundo de Ana. Esos ojitos llenos de vida, aún no entienden que la suya no será fácil. En medio de la guerra que azota nuestro país, no hay futuro para aquellos niños que crecen en los verdes campos. Es interesante cómo Ana me recuerda las noches del Caribe. Su lacio cabello negro pareciera las palmeras negras que se observan durante las noches, y sus ojitos son lunas que iluminan la noche desde lo lejos. A decir verdad, ella juega en el campo, pero se asemeja a las olas del mar, incesantes y turbulentas, que amenazan con tomar todo lo que se cruza a su paso. Ana es pequeña y aún no lo entiende, tan sólo le queda disfrutar de esas aguas antes de que se la lleve la corriente.

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